Con el objetivo de fortalecer el aprendizaje práctico y acercar a las y los estudiantes a experiencias más próximas al ejercicio profesional, la Facultad de Derecho y Humanidades de la Universidad Central impulsa el proyecto “Escalabilidad del aprendizaje basado en simulación: impacto del Simulador Legal Interactivo en la formación jurídica y transferencia tecnológica y curricular”, iniciativa seleccionada en el programa Tech4EDU y liderada por los docentes Rodrigo Miranda Farías y Sergio Andrés Tudesca Órdenes.
La práctica se desarrolla en el nivel de pregrado, vinculando las carreras de Derecho y Trabajo Social, y considera asignaturas como Fundamentos del Derecho Privado, Civil IV, Civil VI, Procesal I, Constitucional II y Mediación, esta última correspondiente a cuarto año de Trabajo Social.
El proyecto propone transformar la enseñanza jurídica mediante un Simulador Legal Interactivo, concebido como una herramienta tecnológica y un mediador pedagógico que permite enfrentar casos, tomar decisiones, redactar documentos, argumentar y resolver situaciones en un entorno seguro de aprendizaje.
Una respuesta a la brecha entre teoría y práctica
El Simulador Legal Interactivo surge a partir de una necesidad observada en el aula: estudiantes que dominan contenidos teóricos, pero que enfrentan dificultades al momento de aplicar esos conocimientos en situaciones concretas.
“Venimos observando que hay estudiantes que pueden recitar una norma, pero se paralizan cuando deben aplicarla a un caso concreto. La enseñanza del derecho ha estado muy centrada en el contenido y en la memorización, y eso deja una distancia grande entre lo que se aprende en la sala y lo que exige el ejercicio profesional”, señalan los docentes a cargo.
Frente a este diagnóstico, la iniciativa busca acortar la distancia entre la formación universitaria y las competencias que demanda el ejercicio profesional del derecho, tales como argumentar, redactar escritos, decidir bajo presión y hacerse cargo de las implicancias éticas de cada decisión.
En esa línea, el proyecto se articula con el Proyecto Educativo Institucional de la Universidad Central, al promover una formación integral, con pensamiento crítico, alfabetización digital y experiencias de aprendizaje orientadas a la autonomía profesional.
Aprender haciendo en un entorno seguro
Uno de los principales aportes del aprendizaje basado en simulación es que permite que las y los estudiantes aprendan haciendo. A través del simulador, pueden asumir roles, enfrentarse a casos verosímiles, tomar decisiones, recibir retroalimentación y volver a intentarlo.
Para el equipo docente, esta metodología permite que el error deje de ser entendido como un fracaso y se transforme en una oportunidad de aprendizaje. “La simulación ofrece un espacio seguro para equivocarse. El estudiante puede tomar una mala decisión, revisarla y volver a intentarlo, sin las consecuencias que tendría un caso real”, explican.
De esta manera, el simulador contribuye al desarrollo de habilidades profesionales desde etapas tempranas, fortaleciendo no solo competencias técnicas, sino también dimensiones éticas, comunicacionales y reflexivas. Además, favorece la construcción progresiva de una identidad profesional, al permitir que el estudiantado comprenda qué significa ejercer el derecho con responsabilidad técnica y ética.
Proyección y escalabilidad de la iniciativa
Para 2026, el proyecto contempla una medición de impacto más profunda, orientada a evaluar cómo la aplicación extendida del simulador puede fortalecer el aprendizaje significativo y el desarrollo de competencias transversales. La iniciativa considera la recolección de evidencia mediante grupos focales, reflexiones estudiantiles, encuestas, rúbricas y evaluación auténtica.
Asimismo, el simulador se proyecta hacia nuevos ámbitos del quehacer jurídico, como la mediación y los procedimientos constitucionales, con potencial de adaptación a otras asignaturas, carreras y sedes.
En este proceso, el apoyo institucional entregado a través de Tech4EDU ha sido clave para fortalecer y sostener la iniciativa. “Tech4EDU fue lo que nos permitió pasar de una buena idea a un proyecto con piso institucional”, señalan los docentes, destacando su aporte para recoger evidencia, evaluar avances y mejorar la experiencia de manera sistemática.
Con esta iniciativa, la Universidad Central avanza en el fortalecimiento de experiencias formativas más activas, auténticas y conectadas con los desafíos profesionales actuales.